
Tuve la ocasión de trabajar durante tres meses para esta organización en Madrid en un servicio de orientación laboral y pude comprobar, tras un pequeño módulo de búsqueda de empleo a través de internet, lo importante que pueden ser el acceso a las TIC para algunas personas con situaciones personales muy concretas, en este caso, afectados de Espina Bífida. Recuerdo que al terminar el curso, la mayoría de las personas asistentes intercambiaban las direcciones de correo electrónico (para muchas de ellas, era la primera vez que tenían una) con ansiedad en las formas e ilusión en la mirada. Todavía tengo muy fresca esa imagen.
Si muchas de las organizaciones que trabajan en el ámbito de la discapacidad (y en muchos otros, claro) detectan en primer lugar, y luego incorporan muchas de estas herramientas, sin duda que estarán contribuyendo claramente a la incorporación de muchas personas a una realidad "virtual" con muchas posibilidades en lo referente a desarrollo personal, socialización, aprendizaje y ciudadanía en general, y sobre todo, a una realidad más tolerante, si es que se puede denominar así, porque en la red no eres negro ni blanco, ni joven o viejo, ni discapacitado, ni inmigrante, ni tampoco mujer; en la red, por ahora, somos uno más.


1 comentarios:
Gracias Felipe por tu comentario. La verdad es que fue un placer contar contigo en la FEBHI y, tiempo después, reencontrarnos gracias al Laboratorio de Innovación Social.
Estoy muy de acuerdo contigo en relación a las entidades no lucrativas en el ámbito de la discapacidad y las TIC (por cierto, ¡gracias por no usar NTIC!).
La verdad es que estoy enormemente satisfecho de haber realizado ese curso que mencionas. Se puede decir que "me ha cambiado la vida": he creado un blog, me he apuntado a redes sociales, uso el Google calendar, y hasta he cambiado el navegador y ahora uso principalmente uno libre y como secundario el del amigo Gates. Pero eso no es todo, con el Google Reader he descubierto un mundo de posibilidades y me he sindicado a chorrocientas webs y blogs, entre ellos, como no, el del Subcomandante Felipe. ¡Genial!
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